La direccion

La mujer Yeses por excelencia es Elena Cánovas. Ella es de dentro y es de fuera. No es interna, pero vive una dulce condena permanente al frente de Teatro Yeses. Es un fruto feliz de la Ley General Penitenciaria. Llegó a las cárceles prácticamente con ella, acompañada de esa misma fe en el ser humano que rezumaba el texto legal. Elena decidió que debía ser verdad, que estar en prisiones tenía que servir para hacer que las personas que llegaban a ellas, saliesen mejor que entraron. ¡El ilustrado sueño del humanismo penitenciario! Ella, licenciada en Dirección Escénica e Interpretación por la Real Escuela Superior de Arte Dramático, pensó que juntar el mundo gris de las cárceles con el mundo de colores del teatro era una buena idea. Era una idea, no una ocurrencia. Las ideas son audaces y difíciles de hacer. Las ocurrencias son fáciles de ejecutar y no sirven para nada. Elena es una mujer de ideas que tienen la cualidad de resultar enormemente prácticas, es decir, útiles. Tiene esa rara virtud de unir una doble habilidad para hacer y para idear. Y entonces se inventó Teatro Yeses

La directora Elena Cánovas

La directora, Elena Cánovas

Efectivamente, ella es la autora de este invento y lleva mas de veinte años dirigiéndolo. Elena, de las presas ha hecho actrices. Hablar del talento personal que se requiere para este juego de alquimia es intentar explicar lo obvio. Ella dirige lo que pasa en el escenario, pero dirige también lo que debe pasar fuera, para que lo que pasa en el escenario pueda efectivamente pasar. Sí, un lío, ya lo sabemos; pero es que Teatro Yeses es teatro y muchas más cosas. Es una administración penitenciaria haciendo posible el taller en el interior y las salidas al exterior; es los jueces de vigilancia autorizando esas salidas; es la Policía y la Guardia Civil trasladando y custodiando; y es un montón de asuntos que coordinar. Cualquier ánimo acabaría cediendo ante tanto lío. Pero el de Elena no. Si en algún sitio se necesita una persona que no sepa conjugar el verbo reflexivo desmoralizarse, que busquen a Elena. Bastará con que le guste aquello que deba hacer, y si esta circunstancia se da, siéntense y observen cómo lo hace. No se le escapará un gesto complaciente, ni con ustedes ni con ella misma, pero se podrá disfrutar del espectáculo pleno del optimismo de la voluntad, la metáfora perfecta y contemporánea del desafío prometeico.

Elena Cánovas y las "Chicas Yeses"

Elena Cánovas y las "Chicas Yeses"